Soy yo

En su infinito infierno Él tiene una puerta que se abre cada determinado tiempo. Las voces aquí no me dejan escuchar. Necesito un cuerpo más para poder cruzar el portal. Ese cuerpo frío en la morgue ha fallado. He comenzado a olvidar el por qué quería salir de aquí. Hubo un aquel y una aquella que se enamoraron. ¿Fui aquella?

Yo no quiero estar aquí. Aquí el frío aquí te carcome. Recuerdo el calor de tibio de unos labios mordiendo los mío, el roce suave sus manos tocando mi cintura, el placer de la noche. Deseo volver a sentir. No hay peor muerte que el olvido.

Cierro mis ojos y concentro lo poco que me queda. Las voces me piden que no me vaya. Penetro mis oídos con ese palo de hierro. No hay dolor. Aquí sólo se siente frío. Estoy de nuevo en esa casa vacía y vieja. Es mi casa. Nadie podrá tomarla si no es a través de mí. Cierro más fuerza los ojos.


Una mujer se acerca a la ventana, quiere entrar. No tiene llaves. forza la ventana. Un vidrio le cae sobre los dedos cercenando el índice y el anular. No debió querer entrar. No es la elegida.




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