La Morgue

¿Culpar? Primero tendría que exhibir los hechos. Nadie ha venido a reclamar mi cuerpo. Aquí las voces son antiguas, se quedan, preguntan muchas cosas, a veces me es difícil entenderlas. La señora V no pudo cruzar de nuevo el portal, mira ese cuerpo… Después, la risa lejana. Tranquilos, pronto vendrán por ustedes. Fue lo que dijo el hombre al caerse su cuaderno de notas. Por ti nadie vendrá, necesito que no escuches a la voces y te vayas. Me acarició el cabello y cerró el refrigerador.


Mi cuerpo no responde. Sólo voces y ruidos. Fierros deslizándose y la voz de ese hombre que trata de calmar a todos. Cuando él se va, tengo mucho miedo. Aquí sólo habita la angustia y las voces que preguntan y golpean mi espacio.

¿Estoy muerta?

Durante algún tiempo creí que me encontraba en coma, pero el frío y la oscuridad de este espacio, me hacen creer otras cosas.


Esa noche sólo quería hablar, verlo, tomar su mano y preguntarle cosas, no sé qué, pero algo que me hiciera entender el por qué me dejaba. El auto, la luces, la libertad de acelerar. Después las ambulancias. La prensas tratando de sacar mi cuerpo del coche. Dejé de sentir por un largo instante. Conocí la paz. Pero la muerte es sólo es un instante, después vienen las voces, las preguntas, los quejidos y el frío. ¿Por qué no regresa a mí ese instante?

¡Buenos días! Crucen su camino quienes no se han atrevido. Lo escuché decir. Sacó mi cuerpo y comenzó a tocarlo. La angustia nuevamente. Nada salva al hombre del hombre. Tu no te irás con ellos y cerró nuevamente el refrigerador.




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