• Leanan Sidhe

"El espejo"

Sábado 7 am


Hoy desperté con la sensación extraña de no estar en mi cuerpo. Siento raros mis brazos, mis piernas, mi nariz se siente más respingada y el tono de piel de mis manos no es el mismo.

Busco desesperadamente el baño de mi apartamento para mirarme al espejo.

Ya frente a él puedo notar que soy la misma persona de siempre, mis lunares están donde deberían, mis ojeras son tan prominentes como ayer. Nada ha cambiado y sin embargo cuando bajo la mirada lo que veo no corresponde a la imagen del espejo.


Un terror me invade de dudas y ansiedad. ¿Estaré enloqueciendo? Quizá solo no he terminado de despertar, no es la primera vez que una sensación extraña me ocurre cuando abro los ojos, aunque las veces anteriores eran mínimos cambios, no como ahora que el cuerpo que poseo no corresponde al reflejo y que el espejo me muestra el cuerpo que debería tener.


Me desnudo lentamente para ducharme y solo descubro más variaciones en mi realidad. Mis piernas están más peludas de lo habitual, las noto más largas y más delgadas, sigo bajando la vista y observo que mis pies se ven enormes. Inmediatamente corro por un zapato para calzarme y me doy cuenta que ya no me queda. Hay una diferencia de unos 8 cm para que pueda entrar mi pie al zapato.

Pruebo con un pantalón. De la cintura me queda grande y de las piernas me faltan 15 cm para que se vean como ayer.


No puedo decir que de la noche a la mañana mi cuerpo creció porque es más que eso, ha cambiado por completo, pero el espejo no reconoce ese cambio.




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