• Leanan Sidhe

"El despertar"

Es mi primera cita en el psiquiatra, mi terapeuta me ha estado mandando desde hace tiempo pero lo he estado prolongado, tengo miedo de descubrir que mis sospechas sean ciertas.

Todo comenzó desde aquel accidente, un sábado en la mañana mi madre y yo nos preparábamos para salir a carretera, visitaríamos a mis tío cerca del poblado O`Mckeyn a unos 3000 km de distancia. Avanzamos un largo tramo de camino y ya era mi turno de conducir, me acomodé y puse canciones más de mi agrado, mientras mi madre se fue quedando dormida. La carretera estaba llena de curvas y no pude evitar comenzar a pestañear más y más seguido, me dio miedo quedarme dormido así que estacioné el coche en una parada y me bajé para estirarme un rato. Caminé unos 500 metros para recobrar la energía.

Cuando iba de regreso al auto, un tráiler intentó frenar al ver pasar una liebre en la carretera, sus intentos fueron muy malos pues todo se descontroló y se salió del carril a toda velocidad. Intenté correr para sacar a mi madre del coche pero todo ocurrió demasiado rápido.

El coche se hizo añicos, cuando llegaron las ambulancias, los paramédicos no pudieron sacar el cuerpo entero de mi madre. Había sido un terrible accidente.

Desde entonces me cuesta trabajo dormir y cuando lo logro solo tengo pesadillas, una y otra vez veo aquel tráiler aplastando el coche. Despierto sudado, agitado y con dolores de cabeza muy fuertes, es por ello que comencé a ir a terapia.

Las anotaciones de la doctora hizo que nos diéramos cuenta de que hay ciertas horas del día donde mi mente está en blanco y no recuerdo nada de lo que ha pasado en ese tiempo. No sé a dónde voy, no sé qué hago, solo parece que desaparezco.

Por ello comencé un diario hace unas semanas para solucionar ese problema, pero encuentro espacios vacíos entre las 7 pm y las 10 pm. Es como si mi cuerpo decidiera tomar una siesta sin que yo me de cuenta.

Mi terapeuta se preocupó por ello y me dio un pase para el hospital psiquiátrico, que es donde me encuentro ahora. Estoy un poco nervioso porque temo que me quieran retener y me den medicamentos que solo empeoren mi condición.

Espero sentado hasta que una enfermera se acerca y me sonríe desde lejos.

-¡Qué sorpresa!, creí que solo venías de visita en horario nocturno. -¿Disculpe?, es la primera vez que vengo a éste hospital.

-Jaja siempre tan simpático Danny.

-¿Cómo es que sabe mi nombre?

Otra enfermera se asoma y la llama con urgencia, ella desaparece de mi vista pero solo me deja más asustado y preocupado.

¿Yo? ¿A quién podría estar visitando en éste lugar y a esas horas?

Me aterro pensando que las horas faltantes en mi memoria encajen con el tiempo que la enfermera dijo que venía de visita.

No puedo contener la angustia, las manos me empiezan a sudar y me siento muy inquieto en la silla, no puedo esperar más.

Cuando decido pararme para retirarme del lugar se abre la puerta del consultorio y el psiquiatra dice mi nombre.

-Dann Weiss

-Sí, soy yo, Buenos días doctor.

-Vaya, no pensé que vinieras también a consulta.

-¿Cómo dice?

-Sí, siempre te veo con mi paciente caminando en el corredor a eso de las 8 de la noche.

-¿Yo?, está seguro que no se ha equivocado de persona.

-No, para nada, de hecho ya hemos hablado, me preocupa el estado de su madre. Pero supongo que ésta vez no vino a eso.

-¿Mi madre?, ¿Cómo es que…? Pero si ella murió hace 2 años.

-¿Se siente bien señor Dann?

-Sí, estoy bien, pero no comprendo lo que usted me está diciendo, yo la vi morir y la enterré hace unos años.

-Permítame un segundo.

El doctor me mira con intriga y sale del consultorio con mi expediente, noto que cierra la puerta por fuera para evitar que yo me escape.

Cuando regresa trae dos expedientes en mano y unos enfermeros lo acompañan pero se quedan en la puerta.

Me encojo en mi asiento y comienzo mover la pierna con mucha impaciencia.

-Listo, aquí tengo los expedientes de ambos.

Estira su brazo para acercarme los documentos y yo nerviosamente me acerco a tomarlos.

Siento su mirada fija en mí y solo logra ponerme más tenso.

Abro el primer expediente y leo.

“Sussanne Brown, 65 años.

Paciente del hospital desde el 2016. Llegó aquí después de haber sufrido un grave accidente en carretera, le tuvieron que remover un pedazo de lámina enterrado en la cabeza que le dejó un daño cerebral permanente. En consecuencia se le ha detectado esquizofrenia, largos periodos depresivos y ansiedad.

Es un paciente de alta seguridad, requiere cuidados de 24 hrs y medicación forzosa, de ser necesario se da permiso de utilizar diversos materiales para contenerla cuando tenga un temperamento agresivo… “

No acabo de leer todo, se me caen los papeles de las manos y comienzo a marearme, un inmenso dolor de cabeza me hace gritar y el doctor hace señas a los enfermeros para que traigan una camilla.

Despierto conectado a diferentes aparatos y escucho como mi frecuencia cardiaca va en aumento. Varias enfermeras entran corriendo para ver qué ha ocurrido y canalizarme.

-¿Disculpe, qué hago aquí? ¿Qué ha pasado?

-No se preocupe Danny, su ritmo cardiaco ya está normal, en un momento viene el doctor.

Me dejan solo en el cuarto y comienzo a analizar lo que veo a mi alrededor, a ver si me da alguna pista de dónde me encuentro y la hora que es, pero enseguida entra el doctor.

-Buenas tardes, ¿Cómo se siente?

-Ammm, un poco mareado y muy confuso, la verdad.

-Sí, ya veo, su comportamiento me hizo llamar a la terapeuta que ha estado viendo, hemos estado conversando sobre su situación y queremos hacerle unos estudios.

-¿Estudios? ¿De qué? ¿Por qué?

-Mire, seré muy franco, la versión que usted tiene del accidente no es del todo cierta, creemos que también tuvo un daño cerebral severo a causa de algún golpe y necesitamos verificar que todo esté en orden.

-¿Versión del accidente? ¡Por favor, dígame qué pasó realmente! Necesito saberlo.

-No sé si sea prudente, el shock de la noticia podría causarle una conmoción, si espera se la haré saber después de los estudios.

-¡No por favor, dígame ahora!

El doctor se aleja y pide a las enfermeras que me administren un tranquilizante. Siento como mis ojos se van cerrando y pierdo de vista lo que está ocurriendo.

Al despertar me encuentro con el doctor y a mi madre en silla de ruedas con la mirada perdida, se ve muchísimo más vieja de como la recuerdo.

-Bien, ya hemos realizado los estudios, debo informarle que tenemos que empezar tratamiento psiquiátrico de inmediato, afortunadamente el daño cerebral no es muy grave, con terapia y medicamentos podrá regresar a tener una vida normal.

-Doctor, por favor. Me gustaría saber qué fue lo que pasó realmente en el accidente.

-Es verdad que usted iba manejando el vehículo, pero nunca se bajó del automóvil, perdió el control del mismo cuando una liebre cruzó su camino, no sabemos si estaba dormitando o simplemente no pudo controlar el coche al ver la liebre. El vehículo fue a dar al otro lado de la carretera y se estampó contra un coche que estaba estacionado en un área de descanso. En él estaban 2 personas, una madre y su bebé. Ambos perdieron la vida.

Su terapeuta y yo creemos que la culpa de esas muertes es una carga muy fuerte que tiene su inconsciente, por ello usted cree que la que murió fue su madre, está adoptando la pena de la pérdida de un familiar, además del hecho de que su madre fue la más afectada de ustedes dos por el accidente.

-Demonios, no puede ser, ¿Yo maté a dos inocentes?

-Sí, pero tranquilo, todo fue un accidente, un terrible accidente. Los familiares de los fallecidos le otorgaron el perdón ante el juez por el hecho de considerarse un acto fuera de control.

-Doctor, ¿Me podría dar unos minutos con mi madre?

-Claro, en cuanto terminen de hablar vendrán las enfermeras por ella.

-Gracias.

El doctor acerca a mi madre para que podamos conversar y se retira del cuarto.

-Hola mamá, ¿Cómo estás?

-Creo que bien Danny, gracias. Aún no puedo creer las desgracias que he causado.

-¿Qué tú has causado? ¿De qué hablas mamá?

-Yo fui la que cerró los ojos un instante, tú tomaste toda la culpa desde el inicio, me cambiaste de asiento antes de que llegaran los paramédicos, yo fui la que iba manejando Danny.



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