• Edgar, el coleccionista

EL AHORCADO

EDGARD, EL COLECCIONISTA


EL AHORCADO


Vino el comisario Contreras a visitarme en mi convalecencia, con muchas ganas de contarme algo.

Una vez indagado mi estado de salud, pasó a relatarme su historia.

­_Creo que tendrá trabajo doble apenas se reponga. El matrimonio Saravia.

´´Ella, Alina, era sumamente celosa. Armando, que trabajaba de noche como taxista,

pese a saberlo, tiraba canitas al aire.

´´Alina le dijo que se haría leer el destino por Doña Remedios, la curandera, y que si

salía en el tarot un engaño, que se diera por muerto.

Ninguna persona en sus cabales le daría crédito a lo que dijera un mazo de cartas, pero

Alina estaba enferma con su obsesión, que más allá de lo ilógico del método, tenía

fundamento.

´´La adivinación predijo que Armando la engañaba con una mujer rubia, y que

pronto la abandonaría, huyendo con ella, que le daría un hijo.

Alina perdió por completo la cabeza.

Esperó que su marido se durmiera. Lo ató a la cama, y amordazó. El hombre

despertó inmovilizado, y muerto de miedo al ver a su mujer mirándolo con odio, y

un cuchillo muy filoso entre las manos.

´´Le hizo una incisión en el abdomen, hasta llegar a los intestinos. Cuando los halló,

tiró de ellos como si de una soga desenrollable se tratara. Me imagino el dolor agónico

que debió sufrir el pobre tipo. Me estremezco de pensarlo.

´´Siguió expandiendo el rollo de tripas hasta alcanzar el gancho de la lámpara del

techo. Con una silla ató los intestinos allí, hizo un nudo, se colgó, y pateó la silla.

´´Armando, aparte de sufrir su propia agonía y martirio, tuvo que contemplar como

Alina se ahorcaba, hasta quedarle azul la cara, los ojos para afuera, y la lengua

colgando grotescamente. La liberación de la muerte, según la autopsia, le llegó antes a

ella que a él.

´´Pero fíjese, Edgard, que tarot o no tarot, Alina y Remedios no estaban equivocadas,

porque encontramos los cuerpos gracias a que Sofía, la amante de Armando, nos

llamara preocupada, contándonos de la desaparición del hombre, que había planeado

escapar con ella de los celos enfermizos de su esposa, y comenzar una nueva vida.

Nos contó, además que estaba embarazada.

´´En principio, solo fuimos a corroborar porque Sofía estaba histérica, y no queríamos

que por los nervios le ocurriera algo, más en su estado.

´´Imagínese lo que sentimos al encontrar el cuadro del hombre destripado, y la mujer

ahorcada, ambos rodeados por una nube de moscas verdes, con un olor nauseabundo

flotando en el infernal ambiente.

´´Luego de que se llevaran los cuerpos, indagamos entre los vecinos, que nos indicaron

averiguar con Doña Remedios, y cerramos más o menos el cuadro de la situación.

´´Le cuento que en la autopsia, encontraron entre el tajo horrendo del triperío, tres

cartas de tarot, que Remedios notó en falta: El loco, La muerte, y El ahorcado.

Sé que no es lo correcto, pero se las traje, porque no esclarecen la situación más de

lo que los testimonios de los cuerpos, la amante y la curandera.

´´¿Qué opina sobre el tarot, Edgard? ¿Puede ser que prediga así, tan cabalmente, el

destino?

_Pienso que interpretamos los que intuimos, en gran medida. Hay gente con el don,

eso lo sabemos bien. Pero Doña Remedios, lo que maneja es la sabiduría de los años,

el conocimiento de la gente. Y tiene la oreja bien parada para los chismes del pueblo…

´´Le agradezco, Contreras, por las cartas. Calculo que ya voy a estar listo para oficiar

los velatorios de los difuntos, y conseguir la paz para sus almas. Creo que no deben

estar tranquilas en este momento…

­_Eso supongo. Morir de esa manera es algo terrible.


Parece, amigos, que pronto vuelvo a trabajar. Y les dejo un consejito: no se dejen influenciar por un dictámen leído en un mazo de naipes. El destino lo construimos con las decisiones que tomamos a cada instante.

Los espero en La Morgue, si quieren ver las cartas sangrientas, entre el resto de mi querida colección.


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