Chucky: La serie. ¿Era necesaria?

Una serie de Chucky no era para nada necesaria, sin embargo nos dimos cuenta que no sabíamos cuánto la queríamos en nuestras vidas.

De su creador original, Don Mancini, volvió uno de los iconos del slasher noventero más queridos por los cinéfilos del horror: El muñeco diabólico.

Conocemos muy de cerca la persistente tendencia de revivir todas las sagas exitosas de terror. Chucky no podía quedarse atrás tampoco y no sólo volvió contundente y salvaje, sino que vino en pleno 2021 a reivindicar y reposicionar su nombre, que a los anteriores reboots y secuelas les había quedado bastante grande.


Uno de los puntos más favorables en esta nueva entrega es que nos están regalando la historia de origen del ya conocido Charles Lee Ray y sus inicios como asesino en serie, así como sus contemporáneos Michael Myers, Jason, y demás han hecho ya. Algo que sinceramente todos queríamos conocer y algo que extrañábamos demasiado del último remake del personaje, que a pesar de no ser mala, resultó un poco paródica y en lo personal nada atractiva cuando omitieron por completo el tema sobrenatural y todo el asunto del vudú - Pero esa es mi pútrida opinión - y al mismo tiempo nos cuenta una historia fresca de adolescentes, atrapando así al mismo tiempo a los antiguos fans del muñeco vudú e introduciendo a nueva audiencia a su culto, aquellos que conocerán a Chucky por primera vez.


En Chucky 2021 nos presentan una versión sólida, renovada y que se siente muy bien adaptada a su época. Es casi como si Don, su creador, hubiese estado esperando la oportunidad de manejar al personaje tal cual lo está haciendo ahora. Tiene uno de los mejores guiones, premisas y argumentos de la saga hasta la fecha y va retomando así la esencia de las primeras películas, rescatando ese humor oscuro que acompaña muy bien el terror y la crudeza de los asesinatos.

La técnica de Don es de nuevo placentera de ver, haciendo uso de animatrónicos y otros recursos de la vieja escuela, a los que nos acostumbró desde el inicio de los tiempos. Incluso puedes ver un par de encuadres y movimientos similares a sus primeras entregas, casi como si estuviera homenajeándose a sí mismo.

El diseño de nuestro muñeco maldito es prácticamente idéntico al original, respetando detalles e incluyendo mejoras físicas y de movilidad que le dan un "refresh" a nuestro amiguito Charles.


La serie cuenta con discursos interesantes que son bien ejecutados, como el bullying, la diversidad sexual, la comunicación y lazos entre padres e hijos, etc. Gracias a que es rica en contenido, ninguno de sus episodios hasta ahora se ha sentido innecesario, vacío o sin sentido, al contrario. Te dejan siempre con ganas de ver más.

Puedes ver esta serie todos los miércoles por SyFy o sintonizar alguna de las otras estaciones alternativas... *guiño, guiño* y sinceramente si no la has visto, debes darle una oportunidad. Y si no, ¡Váyanse al diablo! Como diría Lee Ray.


Los detesta, Ghoulunuar. Y nos leemos el próximo #Coffincinema





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