Confesiones

Desde muy pequeña mis padres notaron mi miedo a ciertas cosas, recuerdo haber pasado por diferentes doctores y psicólogos sin que encontraran algo realmente extraño en mí. Me daban medicina homeopática, tranquilizantes, terapias de todo tipo. Esperaban que algún día dejara de temer tanto. Con el paso de los años las cosas fueron cambiando, ya no mostraba miedos y ellos eventualmente olvidaron mi comportamiento nervioso. Sin embargo había ciertas épocas donde todavía presentaba extraños ataques nocturnos, pero nadie lo notaba porque siempre dormí sola. Aquél pensamiento aún me perseguía, cada noche al estar en completa oscuridad, se apoderaba de mí con tanta intensidad que cuando recobraba la razón ya me encontraba 5 metros lejos de mi cama, algunas veces me percataba que estaba sudando y gritando de miedo hasta que sola, lograba controlarme.

Con el paso de los años y ya en edad adulta, fui comentando con doctores mi gran pesadilla.

Todos lo relacionaban dándole significados en la vida cotidiana, miedo al fracaso, falta de autoestima, etc. Nadie lograba verlo como realmente era, una descripción literal de algún recuerdo o vivencia.

Hace algunas noches regresaron los ataques y ésta vez mi esposa estuvo presente. Estaba acostada a mi lado cuando empecé a gritar y en 2 segundos ya me encontraba parada al otro lado de la habitación repitiendo una y otra vez " Es real, es real, todo pronto acabará y volveré a la oscuridad...", las pulsaciones de mi corazón eran tan fuertes que las sentía en mi cabeza. Ella salió corriendo a abrazarme y decirme que la había asustado mucho, jamás me había visto de esa manera. Al otro día le conté con detalle lo que pasaba por mi mente en aquellos ataques, no estaba segura si el recuerdo era primero que los ataques o todo pasaba al mismo tiempo, muchas veces pierdo la noción de ésta realidad cuando todo eso sucede. Ella me dijo que me creía en todo, sin embargo siento que alguien más debería saberlo, alguien que lo entienda o alguien que lo haya vivido. Hoy, 4 noches después del último ataque, decidí escuchar audiolibros en el trabajo mientras realizaba mis deberes, sin que yo lo eligiera apareció El libro negro de Alsophocus del gran autor H.P. Lovecraft.

Empecé escuchando la narración muy atenta y fui notando que conforme avanzaba la historia mi corazón latía más y más rápido, estaba empezando a ponerme nerviosa de que me diera un ataque en plena oficina. Lo que contaba el protagonista era exactamente lo que recuerdo, mi pesadilla. La inmensidad del universo, la oscuridad total, el recuerdo de haber permanecido por miles de años atrapada en la eternidad, sin un cuerpo, sin sonido, sin luz, solo mi consciencia.

Cada que pienso en aquello entro en pánico porque sé que pronto acabará mi vida en la tierra, el tiempo que he pasado aquí es un mili segundo frente a la eternidad que estuve allá, aunque, realmente, el tiempo no existía allá, solo aquí y eso me aterra. Cuando acabe mi vida aquí, no habrá otra salida más que volver de donde vengo, no se puede escapar ni se puede evitar.

Estoy condenada a volver.

En aquella historia los detalles de la sensación de perderse en la eternidad son tan fieles a los detalles que siempre di. Ahora lo entiendo, alguien más lo ha vivido, alguien más lo recuerda, alguien más los teme.

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