Viajar al Inframundo

Cuando nos enteramos de que la Señora V iba a mudarse a la Morgue nos emocionamos por la idea, pero faltaba crear un espacio para ella.

Nosotros nos habíamos adaptado entre cuerpos echándose a perder y logramos reconstruir la casa para tener habitaciones; sin embargo sabíamos que ella necesitaba un lugar especial.

Por más que adaptábamos las habitaciones para que ella pudiera sentirse cómoda, sabíamos que faltaba algo más.

El día en que estaba programada su llegada estuvo lleno de silencio, todos los monstruos nos formamos en la entrada para recibirla, pero no llegó nadie. La Pierna de Ajab dibujó el círculo blanco con gris en el piso, tratando de invocarla, pero no pasó nada: estaba atrapada en el inframundo.

Decidimos emprender un viaje para rescatarla, no podíamos dejar a un monstruo que nos necesitaba solo.

El viaje comenzó como un ritual de invocación con velas negras, seguido a un momento de meditación; fue entonces cuando recibimos una carta. Estaba firmada por la Señora V, pero no mostraba su ubicación, sólo hablaba de cómo nos escuchaba a lo lejos llamarle pero sus ojos no le permitían ver. Usamos la carta como un amuleto para el viaje y entonces se abrió el suelo permitiéndonos bajar.

El trayecto se sintió como un gran golpe seco en la nuca amortiguado por gritos y rasguños; el lugar estaba lleno de almas desesperadas.

Encontramos un sendero que nos llevó a una pequeña casa oscura, sabíamos que ahí estaba ella. Al entrar la encontramos en su cama recostada, parecía dormir pero tenía los ojos abiertos, entre todos sostuvimos su cuerpo y la trajimos de vuelta.

El recorrido la dejó ciega, pero eso no pareció importar porque la Señora V puede ver con sus manos, conoce el mundo a través de sus cartas del Tarot y de la correspondencia que recibe. Su pecho es pesado ya que carga con el dolor del mundo

y sus piernas son fuertes de tantos adversarios que ha combatido.

Al llegar a su habitación le susurré al oído que ya estaba segura, en su hogar y sentí cómo su mano tomaba la mía. Fue el primer contacto que tuve con ella, a partir de ahí cada que tengo un sueño difícil de descifrar tomo una botella de vino y subo la escalera hasta encontrarla, ahí ella los lee tocando mis ojos y juntas podemos entender mejor este mundo.

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