Breve cuento para antes de dormir

Cuando el día se marche y nos deje solas no temas que la puerta se cierre, la jaula nos protege.

Cerramos los ojos porque nos creemos libres, libres de soñar, de dormir, sin embargo no soñamos solos.

Ahí a nuestro lado encontramos un cuervo, un monstruo de plumas negras y garras intentando romper la jaula, escóndete bien detrás de mí, no dejaré que nos devoren.

¿Y qué pasará si esta noche no podemos dormir? ¿Si esta noche nos quedamos despiertas vigilando que los barrotes no se rompan? El cuervo no se cansa, por más que intento mantenerte despierta tus ojos se cierran, el cansancio nos está ganando.

Despierta unos minutos más pero no abras los ojos, no lo mires, escóndete detrás de mí que el monstruo se acerca, sus plumas están llenando la cama y me están asfixiando.

No duermas, te lo ruego, que el cuervo ya encontró la forma de romper la jaula, ya está aquí adentro.

Siento que ya no respiro, si he de morir así espero que tú vivas, que no te derrote el miedo; vuelve a dormir e imagina que todo esto es un sueño, que no hay un monstruo en la jaula y que todo es una pesadilla muy larga que pronto acaba.

Cubre tu rostro con sus plumas y aguanta la respiración, poco a poco nos iremos yendo a un mundo más lejos.

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