Sobre el abismo

Mira lo profundo del río. Siente el vértigo de caer. Es lo que siento por ti. Respiro profundo, cada vez más profundo. La nada llega y esa sensación de hundirme en el agua aumentan.


Las visiones son cada vez más lúcidas. Las escaleras dejan de ser escaleras y se convierten en ríos y montañas. Esta casa me confunde y hay días en los que no encuentro la salida.


María, mi mejor amiga, me habló por teléfono, me pidió que dejara la casa. No es que no quiera, es que no puedo.

Ayer, mientras dormía, los pasos en el pasillo se escuchaban.

Estoy aquí, es mi casa, lo he conseguido. Anunciaba la voz. No tuve miedo. Es como si antes la hubiese ya escuchado en sueños.

No quiero alarmar a nadie, pero creo que pronto saltaré por ese río. Esta casa ha dejado de ser una casa y esa mujer no me quiere dentro.







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