• Leanan Sidhe

Realidad aumentada

El viernes pasado salió a la venta el último videojuego creado por Hansey, el programador más adelantado y más increíble de nuestra era.


No era de esperarse que como gran geek y gamer que soy, saliera corriendo de la escuela solo para ir a la preventa de este grandioso y tan esperado juego.


Estuve ahorrando por meses para este día, nunca había sido tan comprometido con algo.

Tener en mis manos aquel cartucho me hizo sentir la infinidad de posibilidades en el universo, nadie sabía lo que contenía, había sido un proyecto muy secreto en el que trabajaron cientos de programadores del mundo al mando de Hansey, todos bajo un estricto contrato de confidencialidad.


El marketing y todo lo relacionado con el lanzamiento del videojuego fue como un virus programado para que estuvieras donde estuvieras, en cualquiera de tus aplicaciones te apareciera una ventanita intermitente con el lema “¿Listo para el siguiente nivel?” y un sutil logo marca de agua en la esquina inferior derecha relacionado con la gran compañía perteneciente a Hansey.


Desde el lanzamiento de los primeros anuncios pasaron unos ocho meses para que comenzaran a anunciar la preventa, todo fue muy inesperado, habían muchos rumores del trabajo realizado detrás de todo esto. Uno de ellos y el más sonado era que para la creación de este mismo hubo años de investigación y de programación, al menos unos veinte, sin embargo con todo eso no había salido nada a la luz ya que querían estar seguros de que funcionaría tal y cual Hansey lo imaginó. No debía tener fallas y todo tenía que estar súper calculado.

Para mi sorpresa el empaque del videojuego era tan simple que no podrías imaginar que dentro hubiera algo fuera de nuestra realidad. Estaba hecho para que cualquier computadora, consola o dvd pudiera leer el juego, nadie sabía cómo podría funcionar y muchos gamers corrieron a comprarse las pantallas más grandes y los asientos más cómodos para disfrutar al máximo, pero todo eso no era necesario, porque para nuestra sorpresa, lo único que necesitabas era tu cuerpo, ni siquiera un control de lo más simple podría haber funcionado.

Estando en casa después del corto recorrido de la tienda de videojuegos para acá, me dispuse a cerrar mi habitación informando que tenía un proyecto muy ambicioso que me habían dejado en la escuela. Cerré las cortinas para que el único brillo de luz fuera el de mi pantalla de computadora.


No pasaron más de dos segundos cuando la pantalla se puso completamente blanca, no entendí de qué se trataba, pues no traía instrucciones y nadie sabía su funcionamiento. Fue hasta que unas letras negras aparecieron en ella cuando pude entender que sólo tenías que estar atento a ellas.

-Hola, Julio, te hemos estado observando. ¿Listo para el siguiente nivel?

El solo hecho de que supiera mi nombre me había puesto los pelos de punta, vaya, sí que sería un videojuego muy adelantado a nuestra era.


Una luz verde salió de la cámara de mi computadora y comenzó a escanearme. Fueron exactamente tres segundos.


Después, todo se volvió blanco, ya no estaba en mi habitación, había entrado a la pantalla de mi computadora. No supe si asustarme o sorprenderme, simplemente esperé.

Vi como todo a mi alrededor comenzó a formarse, desde una pequeña célula hasta un ser más complejo, era como si mi clase de biología comenzara a tener sentido. Parecía que la vida evolucionaba al instante, de un lugar en blanco terminé en un edificio con luces neón muy parecido a las películas de Blade Runner.


Al voltear a ver mi cuerpo, noté que traía una ropa futurista, una tela muy delgada y suave era lo único que me protegía. Poco a poco aparecieron diferentes armas frente a mí, un gran letrero apareció sobre ellas “escoge la de tu agrado”, tomé una de fácil manejo que había usado en alguno de los videojuegos anteriores de Hansey, sabía cómo usarla y podría serme mucho más útil que las demás.


Después de eso se me daba la instrucción de caminar por la ciudad para irla conociendo y recoger monedas para subir mi puntaje en el juego.


La realidad aumentada era increíble, no podía creer que realmente estaba ahí, en ese lugar, podía sentir el viento helado de la tarde, podía oler diferentes cosas que me aparecían mientras caminaba, todo era mucho más de lo que esperaba.


No sabía cuánto tiempo pasó ni cuánto más debía caminar, pero otro letrero apareció en la pantalla con instrucciones claras “mata a los personajes que veas de rojo”, era una orden sencilla y directa, no dudé. Tomé mi arma para ir disparando mientras seguía paseando por la ciudad, cada que mataba a alguien veía cómo mi puntaje iba en aumento, estaba muy emocionado.


Las instrucciones iban en aumento y la misión era cada vez más compleja, estaba llegando al punto de cansancio cuando una idea me puso helado “¿Cómo se sale del juego?”, había estado tan emocionado por probarlo, por estar en esta realidad aumentada que no había pensando en cómo acabar con ella, no había un botón de pausa, no había un botón de encendido ni apagado, mi cuerpo había sido transportado a este lugar, así que no tenía forma de apagar mi computadora.


La ansiedad comenzó a apoderarse de mí, pensaba que quizá si seguía cumpliendo las instrucciones en algún punto me dejaría salir del juego, pero no era así, inmediatamente de acabar una me volvía a parecer otra, estaba atrapado.


Corrí por toda la ciudad buscando respuestas hasta que encontré a alguien en el suelo llorando, me acerqué con mucho cuidado, al tocar a la persona casi me dispara en modo de defensa, pero aventé mi arma a tiempo para que entendiera que veía en paz, era una hombre como de treinta años, se veía muy asustado.


No sabía cómo estar seguro si era parte del juego o era otro jugador como yo, así que comencé diciendo si sabía dónde estábamos, muy asustado me dijo que sí, que era el último videojuego que Hansey había creado.


Me quedé conversando con él unos minutos, estaba tan asustado como yo sobre el hecho de estar atrapados en este juego. Me habló de una idea muy loca que tal vez podría funcionar, me dijo que quizá si le disparaba y moría, podría salir del juego.


Yo no estuve de acuerdo con ello, todo lo que sentíamos ahí era tan real que el hecho de dispararle podría matarlo en todas las realidades. Pensar en eso me hizo recordar todas las instrucciones que había hecho hasta ahora. ¿En verdad estuve matando personajes del juego o eran personas como yo?


Esa idea me dejó delirando hasta que un disparo me sacó de mis pensamientos, mi compañero se había disparado con mi arma. Su cuerpo empezó a llenarse de sangre hasta que poco a poco lo vi desvanecerse de la red.


¿Qué le habrá pasado? No estaba seguro de la respuesta. El miedo en mí cada vez era más grande hasta que escuché que alguien gritaba mi nombre.

Era mi madre, estaba tocando la puerta de mi cuarto.

-¿Julio? ¿Estás ahí? Llevas muchas horas encerrado, no te creo que el proyecto sea tan largo, ¿otra vez te quedaste jugando videojuegos, verdad? Ya es tarde. No me importa si te enojas, voy por la llave para abrir tu cuarto, no puedes seguir encerrado.

Comencé a gritar esperando que me escuchara.

-¡Mamá, mamá! Soy yo, Julio, sácame de aquí por favor, estoy en un juego dentro de la computadora, no sé cómo explicarlo, pero estoy atrapado, por favor ayúdame.

Esperé paciente a la respuesta de mi madre pero fue en vano, solo escuchaba ruidos, no podía verla, oí cómo abría la puerta de mi cuarto.

-¿Julio? ¿Dónde estás? Dejaste otra vez la computadora encendida, bien sabes cuánta energía gastan estas cosas, ¿Julio?, no me hagas enfadar.

Escuché los pasos de mi madre aproximarse a la computadora.

-Ay estos niños, no valoran nada.


-No mamá, no la apagues, estoy aquí dentro, ¿mamá, mamá?…


Noooooo…..

Había apagado la computadora, vi como todo comenzó a desvanecerse incluyéndome. Todo se volvió negro.



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