Primavera caníbal

A pesar de vivir en una Morgue y de tener un aspecto descuidado y amargado, amo la primavera. Ya saben, a veces hay lluvia, los insectos aumentan, las criaturas salen de sus escondites y claro, yo nací en ésta bella temporada.

A pesar de que jamás celebré mi nacimiento con algún tipo de fiesta, mis antiguos compañeros de madriguera y yo festejabamos la entrada de la primavera con un tradicional plato de pozole.


El pozole, para quien no lo conozca, es una sopa tradicional mexicana hecha a base de granos de maíz cacahuazintle nixtamalizados (osea, cocidos con agua y cal) al que se agregan carnes, verduras y especias muy variadas según la región. El platillo se consume caliente debido a la particular consistencia que toma el caldo. Pueden pensar que es horrible consumir algo caliente en plena primavera, pero esto era común para la celebración primaveral de las culturas prehispánicas del centro del país.


Se llamaba Tlacaxipehualixtli: renovación de la tierra, y se hacía en el equinoccio. Esta costumbre no tenía nada que ver con los ahora llamados "rituales" para recargar energía o limpiar tu alma en tu pirámide más cercana, se trataba de una gran fiesta de casi 20 días en los que se ofrecían los corazones de los guerreros que habian capturado en batalla a Xipe Totec, "Nuestro Señor el Desollado" dios de la vida, la muerte, la resurrección y la agricultura.


Según la cosmología, Xipe Totec se desolló a sí mismo para dar de comer por primera vez al hombre. Así que claro, había que agradecerle de alguna forma. Después de ofrecerle corazones de guerreros puestos al límite y desollarlos, una buena comida no podía faltar. A quienes habían asistido a la ceremonia se les lanzaban trozos de carne humana fresca para que los cocinaran en un caldo con maíz: el potzolli.

Con la llegada de los españoles y la cristianización, se tuvo que cambiar el ingrediente estrella por carne de cerdo (la cuál dicen que es la más parecida a la humana) para seguir consumiendo tan delicioso platillo. Después, se expandió el platillo a todo el país, cambiando, agregando o quitando así algunos ingredientes pero sin perder su esencia principal que es el maíz.

Así que si quieren un ritual real para recargar energía en el equinoccio, lo ideal sería consumir un buen plato de pozole. No importa si hace calor, recuerden que consumir alimentos calientes ayuda al cuerpo a enfriarse mejor.




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