• La Chica Llamada Cuervo

Los No Muertos

La Morgue se había llenado de zombies, cortesía de Ghoulunuar que los ha estado trayendo para poder ver películas a su lado.... cosas que pasan cuando llega un nuevo integrante a la familia; así que decidí entender un poco más de este nuevo mundo y comenzar a leer una novela sobre ellos.


Llegó el paquete con libros y lo tuve que arrancar de algunos brazos infectados que querían examinarlo, cada día es más difícil tener privacidad en la Morgue, por lo que lo llevé al techo de nuestra casa: los cadáveres no pueden escalar paredes (espero).


La ironía del mundo humano es que cuando quieres alejarte de tu realidad, abres un libro que te propone una escapatoria a ello, pero realmente, sin avisarte, te lleva de vuelta al mundo real.

James Nuño se sentó a mi lado mientras me contaba la historia de personajes suprimidos por una oficina, de una ciudad inmersa en un virus que causa rechazo, enfermedad y una posible mutación. Dimos un giro para encontrar la historia de una chica que despierta entubada en un hospital en aislamiento, conociendo el verdadero terror a la vulnerabilidad.


Desde el techo pude ver a la gente caminar con mascarillas y ropa de oficina yendo hacia su inminente destino, parecía que la novela se había materializado frente a nosotros. El virus se esparcía de las hojas del libro y viajaba por la ciudad, llenaba los transportes públicos y provocaba una tos incontrolable. Parece que pronto tendremos más cadáveres despertando en nuestra Morgue (Nota: buscar en qué tipo de camas prefieren dormir los zombies).


Entonces lo supe, este libro no sólo se trata de zombies, oculta entre la historia de una mutación, existe la historia de un hombre cansado de su vida sin emoción, movido sólo por la inercia de continuar un día más, vemos la vida desde su perspectiva, desde una computadora con acceso prohibido a páginas externas a la empresa, con ese miedo al "Jefe, jefe" y con esas ansias de ser reconocido por un trabajo que nunca realmente le ha causado satisfacción.

Poco a poco se va desplegando la historia de sus amigos, gente que se burla de esa vida gris mientras que ellos mismos rechazan sus sueños y ven su futuro marchitarse. Para todos estos personajes, el virus fue sólo un giro en su rutina, de no ser por él, cada día hubiera sido exactamente igual al anterior.


Bajamos del techo a encontrarnos con esos zombies, James Nuño me acompañó a llevarlos al anfiteatro y examinar sus cerebros (bueno, lo que quedaba de ellos), buscamos qué es lo que los hacía únicos, lo que los movía a continuar caminando aún sin tener un motivo a dónde ir.


Fue una tarde muy emocionante, justo antes de irse le pedí que me permitiera examinar su cerebro, quería hacer un experimento, coloqué un poco de sangre de un "no muerto" dentro de él con la esperanza de que sus siguientes novelas traigan a sus lectores más monstruos, miedo y relatos que se vuelvan realidad.




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