La Chica y el Cuervo, 1a parte

La chica nació un verano soleado.

Todo parecía indicar que sería una chica normal, con una sonrisa normal, cabello color castaño y ojos cerrados. Pero no, al nacer desafió lo que dictaba el mundo sobre las chicas de verano.


En una sala de cirugía todos presenciaron el cuerpo de un bebé que nació con los huesos al revés. Parecía ser un invento del médico cuando trató de explicárselo a su madre, quien no logró cargar a su bebé hasta que los médicos terminaron de inspeccionarlo. Es una niña, se escuchó a uno de los médicos hablar, seguido de una pausa gigantesca.


Los padres de la chica se miraron entre sí preocupados hasta que llegó una enfermera sosteniéndola en sus brazos, la entregó con su familia, quienes a los pocos segundos recibieron la noticia de parte del médico:

-Todos sus huesos están al revés, sus ojos negros siguen abiertos y su cabello no es castaño, es tan oscuro que parece que absorbe toda la luz.

-¿Pero cómo acomodamos su cuerpo? - Preguntaron ellos preocupados.

-No hay forma, lo único que podemos hacer es reacomodar su cabeza y nunca decirle que va por el mundo de forma contraria.


Sus padres, al creer que esa era la mejor opción, firmaron un acuerdo y se despidieron del bebé que sostuvieron por sólo unos minutos.


Dirigieron a la niña a una sala de cirugías, ahí su cabeza fue removida y recolocada en la posición que ellos consideraban normal.



-¿Y nadie sospechará nada? - Preguntó su padre mientras veía a la niña sufriendo con sostener su propia cabeza.

-Se ve completamente normal- respondió el médico tras salir del cuarto- sólo recuerden nunca se lo mencionen.



La pareja sostuvo el cuerpo de su hija y sonrieron al ver sus ojos grandes abiertos. Se creyeron solos en la habitación con ella, vieron la cicatriz en su cuello que demostraba que su cabeza había sido reacomodada. Tocaron con la yema de los dedos la cicatriz y esta desapareció de su piel.

Se veía totalmente normal.


Salieron del hospital con la chica en brazos, pero ella no parecía parpadear ni cerrar los ojos, veía fijamente algo que estaba detrás de su madre y lo señalaba.

-Tal vez es porque ve al revés- dijo su madre

-Calla, recuerda que jamás debemos mencionarlo


Siguieron su camino al auto donde la niña seguía viendo y señalando esa sombra gigantesca que los seguía, esa sombra que tomaba forma de un monstruo pero que nadie más podía ver, sólo ella porque ese monstruo era suyo y no tenía intenciones de irse a ningún otro lugar.






Entradas destacadas