• La Chica Llamada Cuervo

Incompleto

Una noche estaba dormida y escuché afuera de mi ventana cómo golpeaba la lluvia contra el vidrio. Había truenos y parecía que se estaba cayendo el cielo en el jardín afuera de mi habitación.

Se escuchó un golpe y se fue la luz, Me sentí tranquila de saber que al final estaba cubierta de oscuridad, al final iba a haber silencio, pero escuché a lo lejos lo que parecían ser sonidos de dolor.


Bajé la escalera y salí al jardín, sobre el pasto había una sombra cubierta de sangre, me acerqué a tocarlo y vi que era un monstruo, era un cuervo de tamaño humano.


El Cuervo estaba herido, tenía las alas rotas y se veía que sus huesos rotos estaban fuera de su articulación.

Lo cubrí para que lluvia dejara de mojarlo. Lo empujé hasta llevarlo a un lugar con techo, pero él seguía lastimándose, muerde sus propia piel y rasguña su cuerpo. Traté de detenerlo pero como un animal, cuando está herido es cuando se vuelve más agresivo.

Su boca está llena de sangre.


Toqué sus huesos y se sentían rotos, lo vendé para unirlos, pero gritaba y trataba de morder cuando me acercaba.


Poco a poco logré calmarlo, vi que su ritmo cardiaco bajó y la sangre se detuvo. A las pocas horas parecía que sus huesos se habían unido y las heridas parecían haberse cerrado. Vi su piel y sólo había moretones que se disminuían poco a poco.


Dormí abrazándolo, me cubrió con sus plumas negras y llegamos a un lugar más oscuro donde la lluvia no nos podía alcanzar.


En la mañana volvimos a ver el sol, lo ayudé a volar, vi sus huesos fuertes y las plumas elevarse en el aire. Sonreí al verlo en el cielo, vi que la luz se perdía en su cuerpo y llenaba de sombra todo los espacios que cubría, pero cuando voló más alto se rompió uno de sus huesos y cayó de nuevo en el jardín.

Casi todas sus plumas salieron de su cuerpo y la sangre empezó a escurrirse. Me acerqué y vi que sus huesos de nuevo se habían separado de la articulación.

Lo vendé con todo el amor que tenía en mi ser, lo cubrí, dormí a su lado y de nuevo volvió a volar. Se alejó de mi casa, se llevó la oscuridad.

Regresé a mi habitación, me vi en el espejo y vi que ya no había reflejo. Pensé que estaba soñando, salí al sol y vi que no tenía sombra, el Cuervo se había llevado mi oscuridad.


Ahora sé que voló lejos de mí y en el mayor acto de amor consumió toda mi oscuridad y la volvió suya.

Nunca lo volví a ver pero ahora sé que fue mi sombra quien lo volvió más fuerte, fue eso lo que lo fortaleció y soldó sus huesos. Tal vez nunca vuelva a saber de él, pero sé que debe de estar con alguna otra chica que lo necesita más que yo, alguna chica que puede dejarlo consumirla absolutamente y así ella lo hace más fuerte.





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