Funerales de ensueño

A las personas no les gusta que les hable de mi futuro funeral. No les importa el algodón de

azúcar que se va a regalar ni el hecho de que todos usarán amarillo en lugar de negro. Nadie

aprecia que haré recuerdos y una rifa de las cosas más extrañas que se encuentren en mi

hogar. Lo he planeado con mucho esmero, no dejaré de hablar de él.


Aunque mi funeral será grandioso (todos nuestros lectores y futuros cadáveres están invitados),

no será nada comparado al de grandes celebridades y figuras. Sus funerales han sido gran

inspiración para mi locura. ¿Les parece si hablamos de estos funerales?


Uno de los funerales más grandes y lujosos fue el de Michael Jackson. Con un ataúd de bronce

bañado en oro y forrado por dentro con terciopelo azul, el mundo especulaba si su muerte era

causada o no por un infarto. Vistió uno de sus outfits más icónicos y se le maquilló con

precisión para ocultar cualquier cicatriz o imperfección.

Elvis Presley también tuvo un gran funeral. Asistieron 75 mil personas a ver el cuerpo. Tuvo

una caravana de Cadillacs blancos hacia el cementerio y 200 de sus amigos más cercanos

estuvieron en la celebración. Obviamente hubo música en vivo y varios grupos interpretaron

sus mejores canciones.

John Lennon no tuvo en sí un funeral. Fue incinerado (según se dice) en contra de sus deseos

en vida y sus cenizas fueron esparcidas en Central Park. Aún así, 4 días después de su

asesinato, unas 100,000 personas llegaron al parque a rezar por el alma del ex Beatle.


Pero para hablar de conmemoraciones, debemos hablar de la princesa del pueblo, la princesa

de Gales: Lady Di. Quizá el evento más televisado del siglo pasado, su muerte fue un revuelo

así como lo fue su vida entera. Aunque técnicamente no fue un funeral de Estado, tuvo una

pompa real y liturgia angelical. Su féretro fue llevado en un carruaje tirado por cuatro caballos

negros y escoltado por la guardia del Rey y la policía montada. Sin duda un funeral inolvidable

para una princesa inolvidable.

Aún así, los mejores funerales son por parte del Vaticano. No me malinterpreten, respeto las

creencias de cada quien pero la iglesia católica es la más hardcore en cuanto a ritos y el

funeral de Juan Pablo II es la prueba de ello. Se calcula que en la plaza de San Pedro se

juntaron alrededor de 300,000 personas, millón y medio de peregrinos fueron llegando y

además se colocaron pantallas gigantes para que Roma fuera testigo del funeral del ahora

llamado santo.


Sin duda, sus funerales fueron grandiosos, ojalá hubiera podido estar en todos y cada uno.

Gracias a la tecnología actual, prácticamente puedes fingir estar en ellos. Yo lo disfruto como

no tienen idea, es una de las celebraciones más honestas que encuentro entre los mortales.

Aunque al muerto ya no le importe tanto, creo que la celebración es más por y para los vivos.

Pero quién sabe, yo espero alcanzar a estar presente en mi propio funeral, como en las películas.


¿Ustedes quieren presenciar su propio funeral? ¿Ya tienen planes? Cuéntenme todas sus ideas y asegúrense de enviar la invitación.







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