Fiebre

La fiebre de Dalia comenzó a las 12pm.

Su rostro se tornó rojo y su cuerpo se comenzó a hinchar. Sentía comezón en sus articulaciones y un mareo que la llevaba a cerrar los ojos.


Todo iba de acuerdo al plan.

A las 12:30 apagó las luces de su habitación y se recostó sobre una gran almohada blanca que cubría toda su cabeza y la mitad de su espalda. Cerró los ojos y dejó que la fiebre avanzara.


A la 1:00 pm su visión se nubló así que fue casi imposible volver a abrir los ojos.


2:00pm sus articulaciones se entumecieron y la fiebre ya empezaba a arder todo su cuerpo. La almohada se llenó de sudor.

A las 2:30pm su cuerpo llegó al límite y su estómago comenzó a fallar.

El veneno ya recorría todo su torrente sanguíneo y su cerebro dejó de dar señales de vida. Poco a poco la fiebre vencía a Dalia y ella se dejaba consumir sobre su almohada.


3:00pm comenzó el vómito y las lágrimas, pero ella se contuvo de dejarlo ir todo, así que lo que salió de su boca fue sangre que anunciaba la llegada del final.


4:00pm, el cuerpo de Dalia estaba rígido, y frío.

4:10pm Dalia abrió los ojos en la Morgue, yo la recibí, sostuve su cuerpo entre mis brazos y la abracé; ella sonrió al ver mi rostro deformado por las plumas, sabía que esto sólo podía indicar que había cruzado un umbral.


Al analizar su cuerpo vi que todavía le quedaban años por delante, Dalia no quiso hablar del tema. La llevé al sol mientras continuaba abrazándola, ella vio cómo uno de los monstruos devoraba un pedazo de cuerpo humano en la oscuridad, pero continuó sonriendo.

Me rogó que no la llevara al infierno, sostuvo con su mano muerta mis alas y amenazó con arrancarlas si la llevaba. Solté una carcajada al imaginar a la pobre de Dalia tratando de pelear contra un monstruo y le aseguré que el Diablo no tiene nada que ver con lo que ella hizo, allá van otros seres.

Su cuerpo, poco a poco se volvió ceniza que se integró con la tierra. No será olvidada, pero no puedo conservarla a mi lado por siempre.


Tras regar la tierra donde ahora yace Dalia, volví a la Morgue a continuar con mis labores.

A veces la extraño, su tristeza combinaba tanto con la mía...pero los monstruos no pueden buscar compañeros humanos, sus cuerpos se desbaratan y se extinguen tras la muerte, así que aprendemos a estar solos y a consumir sólo sus recuerdos.







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