• La Chica Llamada Cuervo

El huésped volvió

Empezó un nuevo año para toda la humanidad pero en la Morgue no se sentía como que las cosas fueran distintas.

Escuchamos rumores de gente que perdía la razón allá afuera, cuerpos que caían muertos en las aceras antes de poder pronunciar una palabra de despedida. El mundo de los humanos se estaba volviendo un lugar despiadado y aquí parecía ser el mejor refugio.


Hace días que no como, la idea de comer a alguno de los infectados que están en las calles me quita el apetito así que he enfocado todo este tiempo en ver el exterior desde lejos .


Continué con mi costumbre de sentarme en el techo de la Morgue, todo se veía igual diario, pero esta vez algo cambió: vi cómo se acercaba a nosotros una sombra, parecía un ser amorfo que se arrastraba con dificultad cubriendo de oscuridad todo lo que tocaba.

Mi corazón se detuvo por unos segundos al reconocerlo, era el huésped que nos había acechado anteriormente, alguien lo había traído de vuelta.


Corrí al interior de la casa gritando y advirtiéndoles a todos que se acercaba un intruso y que tuvieran cuidado con él pero nadie me escuchaba, el huésped ya había entrado en sus cuerpos y todos estaban sumergidos en un profundo sueño.

Recordé cómo la vez pasada habíamos peleado contra él y lo habíamos vencido pero ahora había vuelto lleno de poder.

No había forma de huir así que me dejé llevar por su humo negro y poco a poco fui perdiendo el conocimiento.



El detalle que deben de conocer acerca de nuestro huésped es que siempre viene cuando alguien lo invitó y toma control absoluto de todos los seres cercanos a él. Yo sabía que alguno de nosotros había llamado su nombre pero era imposible saber ahora quién. Estaba totalmente intoxicada por su humo que cuando respiraba sentía dolor, el dolor que él quería que yo viviera.


Llorar parecía ser algo tonto, no me iba a servir de nada, sin embargo no dejaba de sentir el agua escurriendo sobre mi piel, me estaba transportando a mi pasado. Me había vuelto una chica diminuta, era tan pequeña que llegaba a los tobillos de la gente que caminaba frente a mí, nadie escuchaba mi voz ni sentían mis puños pegándoles así que con la desesperación usé mis uñas y mis dientes para lastimarlos y llamar su atención. Al sentir la sangre en mi boca comencé a crecer, crecí tanto que me volví un gigante a su lado, un monstruo con una cicatriz que me atravesaba la cara y todos gritaban al verme. Noté que tenía las manos llenas de sangre y que no era mía. Veía en sus rostros el miedo que sentían al verme y eso me rompía el corazón, pero como el monstruo que era, el dolor me volvía más agresiva hasta que eventualmente terminé rompiéndolos y escuchando sus huesos crujir.


Cuando estaba ya sola, sentada sobre una montaña de cadáveres, volvieron las lágrimas, reconocía de entre esos cuerpos a gente que yo había querido, ahora



Esta pesadilla pudo haber continuado, de no ser que alguien me despertó. Sucede que la vez anterior que nos visitó el huésped estábamos solos, ahora somos más y los nuevos monstruos pelearon contra él y lo alejaron de nuevo de la Morgue.



Sé muy bien que ya estoy fuera de esa pesadilla, lo entiendo, pero aun así hay un dolor en mi pecho que continúa, sé que una parte de ese humo sigue dentro de mí, anidando, y sé que no se irá hasta que yo me convierta en el monstruo que él quiere que yo sea.




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