El conjuro 3: ¿El diablo los obligó a hacerla?


No en vano se dice que el universo del conjuro es el rápidos y furiosos del cine de horror contemporáneo y es que la franquicia iniciada por James Wan (saw, insidious) en la primer entrega de la saga estrenada allá por mediados del 2013 nos mostraba una típica pero bien construida historia de casa embrujada que a pesar de no salvarse de los jumpscares, contó con buena dirección de actores, un guion sólido y una ambientación que nos regalaba sensaciones genuinas de horror, lo que representó una innovación y un respiro entre las producciones más ambiciosas que surgían en esa misma década pero que no terminaban de hacerle justicia al género, tal como El último exorcismo, La maldición de chucky, el remake de Carrie, etc.


El conjuro parecía ir bien encaminada a una propuesta nueva en la que podías disfrutar de una película de terror taquillera que al mismo tiempo era buena, pensada y disfrutable. Sin embargo al pasar de los años James Wan pasó de mano en mano esta saga para crear más cintas dentro de un mismo universo, conservando el título de productor pero dando paso a distintos directores que se encargarían de contar las diversas aventuras sobrenaturales que nos regalaban los libros escritos en vida del matrimonio Warren. (Annabelle, La monja y la peor de todas la llorona)


Estas historias no fueron siempre las más atinadas en sus adaptaciones cinematográficas pues la explotación de las mismas terminó por destruir la esencia que Wan planteó en un inicio dejándonos con la misma basura que encontramos en los bluck busters de horror. Películas superficiales, con sustos baratos e inconsistencias dentro de las mismas que cada vez más rayan en lo inverosímil, aún dentro de historias ficticias, ya que a pesar de que intentan vender la idea de que realmente ocurrieron, en ningún momento logran ser convincentes y esto nos lo confirma la última entrega del expediente Warren: El diablo me obligó a hacerlo.


Iniciemos ahondando un poco en la historia real detrás de este caso.

Con la información que ha salido a la luz los últimos años sobre el fraude que representan las investigaciones del matrimonio más famoso dentro del mundo de investigación paranormal y demonología, pudimos encontrar que este caso se cataloga como negligente y resumirlo a que un niño de doce años con problemas mentales fue eximido de un tratamiento psicológico debido a que la pareja halló en él la oportunidad de continuar haciendo negocio.



David sufría de un trastorno en el que se excusaron para hacer un diagnóstico de posesión demoniaca y así practicarle un falso exorcismo en el que Arne, cuñado de David estuvo presente e involucrado. Poco tiempo después Arne asesinó a un hombre a lo que los Warren declararon que también era culpa del demonio que hostigaba a David en un principio, e incluso se llevó el caso a la corte escudándose en esta afirmación. Afortunadamente el juicio falló en contra de Arne y fue arrestado. El caso fue muy polémico y mediático.


Años más tarde David demandaría al matrimonio por negligencia a lo que ellos respondieron con lo único real que poseen sus investigaciones... Dinero.


El punto principal aquí es que el hecho de que sea fraudulento o no en la vida real, hacer una película es una reinterpretación de la historia a partir de la ficción. Y a partir de esta reconstrucción hacer o no una buena obra es trabajo del equipo.


Michael Chaves es quien ocupa la silla de director en esta entrega y a ser sincero, teniendo como antecedente que es el mismo director de The curse of la llorona, yo no tenía ningún tipo de buenas expectativas. Sin embargo tampoco creo que lo haya hecho tan mal y es que siempre me gusta reconocer que la industria no es fácil. El resentimiento viene de que aquella premisa que inició la primer película se eclipsó convirtiéndose en una fábrica para hacer dinero película tras película y spin offs desatinados sin llegar a profundizar ni cautivar más allá de una experiencia olvidable como El diablo me obligó a hacerlo.


Lo bueno

Claro que hay cosas que celebrar de esta nueva cinta y a mi percepción uno de los puntos más fuertes de la franquicia es la estética. Es visualmente absorbente y nos invita a formar parte de la situación por la que nuestros protagonistas atraviesan, considero es una de las pocas cosas que conservan y se asemejan a la primera parte.

Particularmente en este caso la fotografía me parece muy buena y atinada. La iluminación y paleta de colores que se emplean escena tras otra llama la atención y permite al espectador continuar mirando la pantalla, a ver qué sucede entre todas esas sombras, penumbras y el contraste con la luz cálida en algunas de sus escenas. (a excepción de todos esos pre-sustos)

Los efectos especiales también son bastante buenos, no se caricaturizan y por lo menos a mí no me sacaban de esta realidad, aún contando con todo el CGI en la película, también son dignos de aplausos.


Lo malo

Si estás familiarizadx con lo básico de la cinematografía será fácil para ti identificar cómo va la estructura narrativa en el mayor número de ellas. Pues creo que es aquí donde recae el peso negativo.

De inicio puede parecer atrapante, pero así como avanza y casi llegando al segundo acto la historia comienza a perder solidez y a caer en los mismos lugares comunes que otros títulos mal logrados del género.


Queriendo salir un poco del campo en el que ya se han planteado antes, Chaves busca darle un giro un poco más detectivesco, yéndose por un thriller de horror que en cierto punto se vuelve un ciclo en el que por minutos enteros encontramos a Lorraine gritando: "Ed" y Ed respondiendo más fuerte: "Lorraine" y las emociones se desnivelan para tomar vuelo a una escena más melodramática desembocando en el cliché más burdo y grande que existe en estas películas: "El amor todo lo puede" tanto así que destruir a un demonio que nos presentan como super poderoso no es problema para el amor, el amor lo tiene todo bajo control.


Pareciera que Lorraine no tiene otra función más que meterse en algún lío para que Ed corra a su rescate. Esto no sólo le resta fuerza a Lorraine como individuo capaz y apto para las tareas que realiza, si no que también nos desvía por completo de la trama principal y eclipsa la premisa que supuestamente es la más importante y así le resta desarrollo a los otros personajes, negándonos la oportunidad de empatizar con el caso y antes de la mitad de la película esto se vuelve una formula tan repetitiva...



Y así como el guion se tambaleaba, el director decidió utilizar otro recurso de moda en toda la industria: Las referencias.


Sí, como fans del horror amamos las referencias, pero cuando TODO está bien. Aquí fácilmente te muestran una escena con un jumpscare fallido (porque ya conocemos como funciona) y para compensarlo dicen: "Ten, toma una referencia a El exorcista, o al resplandor".


No. NO. NO! No quiero eso, quiero que hagas bien TU película primero.


No sé si la mejor decisión de James Wan fue ceder su silla a otro(s) cuando realmente no parece homenajearlo y más pareciera que quisieran copiar su trabajo. Usando su nombre para hacer una película de terror genérica más del montón que propone y la resolución termina siendo fallida y absurda desperdiciando el talento de los actores y a los personajes.


Y bueno en #Coffincinema siempre nos interesa saber que opinan, entonces les invito a contarnos su opinión al respecto.