• Leanan Sidhe

Conjuro

Tiene unos meses que mamá y yo decidimos adoptar unos cachorritos que una conocida encontró abandonados en la calle, ellos llegaron a nuestras vidas para llenar la casa de luz y amor. Desde el inicio nuestra rutina fue la misma, temprano darles de comer y luego alistarnos para salir. Yo voy a la secundaria y mi mamá a su oficina. Regreso a casa como a las 3 de la tarde y mamá a las 7.

Llevamos mucho con esos horarios, sin embargo hace una semana los cachorros se empezaron a comportar extraños, se han mostrado ansiosos y ladran demasiado cuando ven que debemos irnos, cada que regreso a casa los encuentro temblando, encogidos y con ojos llorosos.

Le comenté a mamá y decidimos llevarlos al veterinario, él nos dijo que no hay nada de qué alarmarse, que están sanos aunque se nota que bajaron un poco de peso, que todo puede ser parte de su crecimiento. También nos habló de una pequeña cámara que venden por Amazon para vigilarlos cuando no estamos en casa, no son demasiado caras y son muy amigables, es solo para que estemos seguros de que ellos están bien cuando no estamos, pero mamá no quiso comprarla, dijo que sería bueno esperar unos días para ver si todo volvía a la normalidad.

Las cosas han empeorado, ayer no tocaron su comida y esto sí es para alarmarse pues siempre la devoran como si no hubiera mañana, lamen cada milímetro de su plato para asegurarse que no quede comida y siempre andan buscando migajas de cualquier alimento en el suelo.

Ahora sí mamá decidió pedir la cámara para saber qué está pasando en nuestra ausencia. Según la aplicación llega en 2 días, esperamos con ansias.

Cuando volví de la escuela el paquete ya estaba en la entrada, entré corriendo para ver las instrucciones y poder instalarlo como es debido, vi que funcionaba a la perfección en mi teléfono, en la noche también lo instalé en el de mi mamá ya que ella será la encargada de ver que todo esté en orden pues en la escuela tengo prohibido sacar mi celular.

Me encontraba en mi segunda clase cuando la directora entró al aula y me pidió que la acompañara de inmediato a la dirección, mi madre le había llamado con urgencia y le había pedido que me diera permiso de ir a mi casa.

El único mensaje que me había dejado era que fuera corriendo a casa, que sacara a los cachorros y que la viera en casa de mi abuela.

No comprendo qué es lo que pasó o qué vio mi madre, pero al llegar a casa un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y solo pude tomar a los pequeños entre mis brazos y ponerles la correa para salir de ahí lo más rápido posible.

Cuando llegué a casa de mi abuela mi madre estaba sentada hablando con una extraña, noté que en la mano tenía su teléfono y le enseñaba algo que ambas analizaban con mucho cuidado. Desde su lugar mi madre me pidió que me acercara pero que dejara a los pequeños en el sillón bien tapados.

-Sergio, estuve viendo la cámara desde el instante en el que llegué a la oficina y de inmediato noté varias anormalidades. En primera, ambos cachorros miraban con terror a cierto punto de la habitación, al principio creí que quizá había un insecto, pero poco a poco noté que una silueta negra se estaba acercando a ellos. Estuve a punto de gritar cuando vi esto, una especie de cabra humana los tenía agarrados del cuello-

Mamá me mostró la imagen que aparecía en su celular, era tan claro lo que se veía en la foto que sentí desmayarme en el momento, sentí terror, los latidos de mi corazón retumbaban en mi cabeza, latían más y más rápido.

Cuando recobré la consciencia mamá me dijo que por ello me había pedido que los sacara de inmediato de casa y que la persona con la que estábamos era una bruja que se encargaba de demonios como aquellos.

La teoría de la bruja era que aquel demonio los había perseguido desde el lugar donde fueron encontrados, pero que con el tiempo el demonio se sentía cada vez más dueño de ellos y por lo mismo había decidido tomarlos como suyos.

La solución que tenía era un conjuro de varias horas bajo la luz de la luna, pero para ello faltaban 2 semanas, así que nos aconsejó no dejarlos solos en ningún momento hasta que llegara la noche pactada.

Mientras nos organizamos para que mi abuela los tuviera durante el día en lo que acabamos nuestros deberes. Por la tarde pasamos tiempo con ellos apapachándolos lo más posible. Estamos preocupados, amamos a estos pequeñitos, no queremos que nada malo les pase.

Ha llegado la noche esperada, la bruja llega con anticipación para acomodar todo lo que necesita para realizar el conjuro, nos pide que realicemos ciertas acciones y lo hacemos sin dudarlo. Mete a los cachorros en un gran caldero con hierbas que ha puesto, es un baño de flores, no hay líquidos dentro, pero está lleno de diferentes plantas.

De repente los cachorros empiezan a llorar con desesperación mientras la bruja recita varias palabras, parece que se rompen las cuerdas vocales con tal de ser escuchados, mi pecho se estruje, lágrimas corren por mis mejillas al pensar que están sufriendo, sin embargo no me muevo, no quiero arruinar lo que estamos haciendo, así que respiro profundamente. De un momento a otro la noche se vuelve silenciosa, abro los ojos y veo que los pequeños han entrado a un profundo sueño, la bruja sonríe, nos dice que todo ha sido un éxito, que nada malo les pasará a los pequeños, el demonio se ha ido.

Todo volvió a la normalidad, aunque debo admitir que ahora me duermo con ellos para que nada malo les pase en la noche, pero también eso me ayuda para dormir con más tranquilidad.

Mi mamá sigue vigilando de vez en cuando por la cámara cuando se encuentra en el trabajo, pero todo ha salido tan bien como esperaba. Todavía temo que pueda repetirse aquello, pero también intento disfrutar cada instante con mis pequeños.




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