Casi un abrazo

El embalsamador llevaba varios días encerrado en sus propios pensamientos, tanto que no había emitido una palabra en voz alta en un tiempo, ya no recordaba el sonido de su propia voz, pero no era necesario, los muertos no pueden escucharlo pero sí lo sienten.

Ellos lo han acompañado, cuando él deja la Morgue ellos lo extrañan, cierran sus ojos en ese cajón metálico y sueñan con que él vuelve.


Cuando él está fuera el mundo no tiene sentido. La piel tibia de los vivos no es atractiva, el sabor de la comida pierde sentido, así como las ganas de probar algo nuevo, sus pensamientos sólo van a volver a la Morgue.


Ya no usa guantes de látex, ni protección para su ropa, todo su cuerpo ya huele a muerto y eso le gusta. Ha considerado en ocasiones entrar desnudo...¿Qué podría pasar?

Es momento de despedirse del cuerpo de una chica, llegó su familia para el velorio, él la besa, pero el cuerpo frío de un hombre a su lado sostiene su mano pidiéndole que mejor ponga su atención en él. Mira a su al rededor, todos los cuerpos le sonríen desde las camillas metálicas.

Él cierra la puerta con seguro, se desnuda y comienza a sentir el frío del ambiente sobre su piel .

Afuera la familia toca la puerta pidiéndole ver a sus seres queridos, pero no son suyos, son de él, nadie los quiere tanto como él.


Se recuesta sobre una camilla y ve la luz blanca sobre sus ojos: ha llegado a casa.


Cuando llegué a la Morgue vi ese cuerpo sonriente sólo. Me habían contado de "él", el embalsamador que vivía aquí antes.

He escuchado historias de cómo lastimó y de cómo perdió la cordura hasta que dedicó su vida a sólo hablar con muertos, pero ¿no es que todos hablamos con muertos? Desde que empieza el día hasta que termina la noche, quién está ahí para escuchar nuestros pensamientos si no es un muerto? ¿Quién nos ve al dormir y cuida que el cuerpo no se caiga de la cama y llegue al Infierno? ¿No es esto un acto de amor? ¿No es esto casi un abrazo?









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