Algo está creciendo

Había continuado con mis días normales en la Morgue, casi olvidaba que tenía escondida a la inocencia debajo de mi cama pero cada día crecía más.

Pasé días enteros sin poder dormir por escuchar sus gritos, le temía a la oscuridad así que cada que la lámpara que la iluminaba se apagaba ella gritaba, cuando las plumas abrían espacios en sus huesos, de nuevo los gritos. Parecía que no había nada que la mantuviera tranquila, así que decidí sacarla de la cama.


Nunca había cuidado de una vida antes así que hice lo que pude: la sostuve entre mis brazos y dejé que mis plumas la cubrieran y poco a poco se durmió ahí.

Toqué sus alas y sentí los colores debajo de mis manos, se estaba convirtiendo en un cuervo de colores. Sus ojos me vieron asustados al percatarse de toda la oscuridad que inundaba mi habitación, vio detrás de mí y ahí estaban las tristezas escondidas tratando de espiar qué tenía entre mis brazos.

Se levantó confundida y por primera vez abrió las alas, salió luz debajo de ella y por un momento la Morgue tuvo un poco de vida.


Caminamos a la ventana, sabía que era el momento de dejarla ir, este no era lugar para alguien como ella, aquí sólo iba a perder la luz.


Abrí la ventana y la ayude a salir. Vi como una parte de mí volaba lejos de la Morgue dejando plumas de colores a su paso.




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