Sueño profundo

Un sueño profundo. Abro los ojos abruptamente. Tocan a la puerta. El corazón late con fuerza. Cierro los ojos. Nuevamente un sueño profundo. La puerta se abre, una respiración profunda en la habitación. Los ojos bien cerrados. Ahora entiendo el cuento en donde dos hermanos murieron abrazados de miedo. No quiero morir. Abro los ojos. La habitación vacía. ¡Quién? En el pasillo una respiración.

Las casas guardan los ecos de las voces que lo habitaron. Si escuchas con atención podrías escuchar sus secretos. Antes de elegir una casa y firmar el contrato, pedía a los dueños recorrer la casa sola. Escuchaba el eco de sus paredes y decidía si firmaba el contrato de venta. En esta casa el silencio fue una constante, cómo podría saber que era una trampa. Ahora no deja de hablarme.

No sé distinguir entre la vela y el sueño. He comenzado a anotar las letras que escucho.

He escrito “señora”. Señora ¿quién? He comenzado a tener una terrible necesidad de sentarme a escribir durante horas. Es como si una voz me dictara todo lo que tengo que saber. Yo que creí que obsesión se escribía con “s” y “c. Frecuento lugares que no creí que existieran y las personas se acercan a mí. Personas que conocen el significado de némesis. Quieren ver mi obra. Esta casa no me deja salir. Es como si algo más profundo que me obligara a hablar y escribir esto. No sé si esto me guste.

Señora V

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