La chica detrás de la máscara

Dicen que yo inventé al Cuervo para ocultar quien soy, que él me da fuerza y hace que mi voz suene más fuerte, pero no creo que haya sido mi creación, creo que nacimos juntos, sólo que él nació sin forma y tardó más en encontrar su lugar.

Sé que mientras cuente esta historia se irán perdiendo las palabras, algunas las estará diciendo el cuervo y otras las estaré diciendo yo, llegará un momento en el que olvide cuál de las historias es mía y cuál la vivió él, pero puedo decirles que sigo aquí, debajo de la máscara dándole fuerzas al monstruo para actuar.

Algunas veces no necesito la máscara porque el cuervo está dentro de mí y entonces tengo esa dosis de disociación, puedo volar y ser tan fuerte como quiera. Algunas otras la máscara no está y por más que grito su nombre no regresa y tengo que afrontar el mundo yo sola.

Hay recuerdos hechos pedazos por toda la habitación, fotos donde mi cara está tachada y los espejos están cubiertos con telas.

Podría armar el rompecabezas y descubrir cuál sí es mi historia, pero hay una buena razón por la cuál prefiero ver esos recuerdos como un cuento y no el mío.

Algunas veces temo que el cuervo me encuentre reviviendo esos momentos, que me vea en un lugar dejándome humillar, que me azote con sus alas tras verme a de rodillas por los hombres que ponían su peso sobre mí.

"Perdóname Cuervo, no sabía ser fuerte" entonces los oculto y regreso al escondite, detrás de esa máscara donde me pierdo y poco a poco dejo de ser sólo la chica sin nombre para volverme la chica llamada Cuervo.

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
  • Facebook icono social
  • Twitter - círculo blanco
  • Icono social Instagram

Av Constituyentes 354, Panteón Civíl de Dolores, 11100 Ciudad de México, CDMX

© 2023 por Rigor Mortis.

Las ilustraciones de este sitio pertenecen a sus autores.