Vacío


Me levanté temprano, como todos los días que no son fin de semana. Me tallé la cara. Estiré los brazos. Bostecé. Me dirigí al espejo para arreglar un poco mi cabello antes de la lavarme la cara, pero al mirar me di cuenta de que yo no estaba en el reflejo, me volví, aun seguía durmiendo en la cama.

Lo que yo veía como mi cuerpo en realidad no estaba allí. Había vacío. Mi cuerpo estaba vacío.

¿Estaba muerta?

La angustia que sentí me obligó a despertar. Ese había sido el maldito sueño más horrible que había tenido. Sin embargo, aunque estaba segura de haber despertado la sensación de vacío aún la tenía. Miré mis manos, ahí estaban, incluso me pellizqué y apareció el dolor, pero el vacío continuaba.

¿Qué era eso? ¿Qué estaba sintiendo en realidad? Porque, ¿el vacío se siente? ¿Cómo se percibe en realidad?

¿Qué había generado esto?

Pensé en preguntar o platicarlo con alguien, pero cómo iba a explicarlo si ni yo lo entendía, ¿cómo iba a entenderlo alguien más?

Suena ridículo, tonto quizá, pero comencé a sentirme realmente sola.

Cuánta soledad.

Tal vez esto es el vacío, la angustia de saberte incomprendido. Porque finalmente es un rechazo, y sí que duele. Así y todo hay que seguir adelante, vacíos, incomprendidos, rechazados y rotos.

Photo by Edwin Andrade on Unsplash

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