Dejar de existir

Así es, un día todo deja de importar.


Ella pintaba universos en su rostro todas las mañanas. Tomaba pinceles y dibujaba con ellos, tapando poco a poco a quien realmente era ella.

Decían que si te pierdes en otro universo puede que nunca recuerdes cómo volver, pero ella juraba que conocía el camino de regreso

Es como atravesar un espejo - decía- siempre hay forma de dar la vuelta atrás y volver.

Sin embargo esta vez fue distinto, el universo en su rostro comenzó a succionar todo su cuarto, todo su mundo, todo quien era ella hasta que al final sólo quedó polvo de estrella flotando en la nada.


Así, por primera vez ella aprendió lo que realmente significaba dejar de existir, perderse en el infinito de la nada y dejar de importar. Fue entonces cuando gritó con una voz inexistente y trató de tocar su cuerpo con miedo pero este ya no estaba ahí.

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