Monstruo

Fue ver dentro de mis entrañas y encontrar algo echado a perder.

Fue despertar en medio de la noche y sentir paz.


Fue sacarme los ojos con las garras y verlos sangrar.

Fue alimentarme de la oscuridad ajena y sentirme tranquila ahí, perdida.


Fue escuchar cómo mis huesos se rompían para dar lugar a mis alas negras

Fue entender que el monstruo siempre fui yo.


Basta con dar una vuelta en los más profundo de nuestros pensamientos para aterrarnos de lo que somos capaces de imaginar. El verdadero miedo viene de nuestra realidad, de sabernos solos con quienes somos, por eso es mejor no mirar debajo de la cama antes de dormir, podría estar ahí nuestro gemelo monstruoso esperando salir.

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Fotografía: Nikki Sixx.

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