• La Chica Llamada Cuervo

Él comió de mí

Todos los días me enviaba mensajes hablando sobre el olor de mi piel, al inicio pensé que era algo emocionante. Me encantaba pensar que tenía control sobre un hombre.


Los mensajes cada vez iban siendo más descriptivos, tanto que a menudo podía sentir el peso de su cuerpo sobre mí o su respiración caliente rozándome.


Al poco tiempo le insistí en que nos viéramos. Llegó a mi casa y comenzó con este juego de que quería probarme. Yo llevaba tanto tiempo pensándolo que me empecé a quitar la ropa yo sola aun antes de que él lo pidiera. Lo llevé a mi cuarto y la fantasía se empezó a volver realidad, sentía sus labios, su aliento, su lengua en mi piel hasta que de pronto sentí sus dientes.

Pensé que podía soportarlo, pero en algún momento las mordidas empezaron a evolucionar hasta que vi sangre en su boca. Me cubrí con las sábanas pidiéndole que se fuera, hasta su mirada sobre mi cuerpo me lastimaba.

Lloré mucho, varias lágrimas cayeron sobre mis heridas. A los pocos segundos ellas desparecieron de mi piel, de nuevo era lisa y blanca.

Me asusté de ver que no había rastro de él en mí. Me vi en el espejo pero el mundo parecía al revés, entonces me di cuenta de que esto no era real, estaba atrapada en una pesadilla, misma en la que sigo, aquí, esperando que él vuelva a comerme de nuevo.




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